“No es culpa mía, todos conspiran en mi contra y no hay nada que yo pueda hacer.” La mentalidad de víctima en el trabajo

Si hay una palabra que hoy día está de moda y en boca de todos, esa es la palabra ‘TÓXICA’.

De un tiempo a esta parte se utiliza alegremente para calificar casi cualquier cosa. Lo último que he leído: familia tóxica, ideología tóxica y masculinidad tóxica (؟)

Probablemente, donde más ha calado esta expresión es en el ámbito laboral. De manera que hablamos de cultura tóxica, empleados tóxicos, compañeros/jefes/clientes tóxicos, e incluso Organización tóxica.

Se ha hecho tan coloquial que todo lo que es negativo lo calificamos inmediatamente de tóxico. De ahí que cada vez más personas desaprueben esta expresión mientras su única finalidad sea la de etiquetar.

Fíjate qué opinan al respecto estos dos psicoterapeutas:

 Tina Gilberston afirma que partiendo del hecho de que nadie es perfecto, todos tenemos nuestra parte villana y nuestra parte héroe. A veces nos convertimos en el villano de la vida de otra persona. Y otras veces esa persona se convierte en el villano de la nuestra. Lo que se traduce en que nadie puede presumir de tener un comportamiento impecable y perfecto ante los ojos de los demás.

Por lo tanto, ¿quién es tóxico? ¿y quién está juzgando?

Eduardo Torres hace referencia en su blog a que el concepto Gente Tóxica no favorece la autocrítica, puesto que todos nos situamos del lado de los no tóxicos, y además para quien se dé por aludido resulta ofensivo. Luego todos somos tóxicos en algún sentido, o a la inversa, toda persona tóxica tiene cosas buenas que aportarnos.

Conclusión: las personas no son tóxicas, lo son las relaciones.

Las personas no son tóxicas, lo son las relaciones

Fotografía: Jens Schott Knudsen/ Flickr

Se dice que las personas difíciles prosperan cuando otros toleran su comportamiento. Es decir, que en cierto modo son los demás los que con su inacción contribuyen a que la bola se haga más grande. La persona persevera en su conducta porque nadie le para los pies y el comportamiento tóxico se perpetúa.

De entre todas las ‘conductas tóxicas’ o personalidades difíciles en el entorno laboral he escogido una que en mi opinión suele pasar desapercibida.

Se trata de la mentalidad de víctima, y de ella hablaremos hoy.

El victimismo en el trabajo

Todos hemos sido víctimas en algún momento. Mientras que unos -la mayoría- luchan contra el sentimiento de impotencia y pasan el mal trago aprendiendo de la experiencia… otros escogen recrearse en la autocompasión.

La frase por excelencia que retrata a una persona con mentalidad de víctima es esta: «No es culpa mía, todos conspiran en mi contra y no hay nada que yo pueda hacer.»

Pero hay otras que también son un clásico. Vamos a ver una pequeña representación.

mentalidad de víctima en el trabajo

Básicamente, el comportamiento victimista se caracteriza porque:

1. La conversación se centra en sus problemas

Lo primero que salta a la vista es que divulga a los cuatro vientos su historia de drama. Lo compartirá con todo aquel dispuest@ a escuchar. Casi siempre para buscar atención o para que los demás sientan pena, se compadezcan y ofrezcan su ayuda.

2. Evita hacerse responsable de lo que le sucede culpando a los demás

¿Que las cosas no salen bien? No pasa nada. La culpa siempre será de otros, de la mala suerte, del destino… Nunca de sus propias acciones.

3. Reacciona negativamente y se pone a la defensiva si algo le suena a crítica (aunque ésta sea constructiva o se trate de un consejo).

4. Piensa que el mundo conspira contra él/ella.

Y para justificarlo, cualquier comentario trivial y sin segundas intenciones lo convertirá en un ataque personal. Y lo mismo ocurre con cualquier decisión de la empresa, si cree que le perjudica dirá que está en desventaja por las maquinaciones de otras personas.

5. Exagera los problemas y los explota en su beneficio. Lo que para un compañero puede ser un contratiempo o una pequeña dificultad como hay tantas en el día a día, el victimista lo vive como un drama insuperable (o lo hace pasar como tal). Lo que lleva a otra característica: la tendencia a distorsionar la realidad.

6. Los éxitos ajenos se le suelen atragantar. Prefiere atribuirlos al trato preferencial que supuestamente los demás han obtenido.

7. Suelen verse como víctimas de la incompetencia o de la negligencia de los demás.

Resumiendo: no es que digan claramente Soy Una Víctima, sino que de forma sutil dejan ese mensaje.

La recompensa que persigue el victimista

Fíjate en lo que gana cuando el comportamiento victimista da resultado:

  • consigue la atención del entorno, protagonismo
  • consigue la simpatía de los demás, su afecto
  • logra que la gente se compadezca y/o se preocupe
  • hace creer a todos que tiene derecho a un trato especial

Todo este coctel le abre un mundo de posibilidades para influir en los pensamientos, sentimientos y acciones de los demás. Y gracias a esa atención, simpatía, afecto… que ya hemos mencionado, la persona con mentalidad de víctima logra su propósito y obtiene lo que quiere.

Pero no todo sale rentable. Poco a poco los compañeros dejan de hacer planes con gente que parece estar siempre enfadada, quejosa o deprimida, y dejan de contar con ell@s en proyectos o salidas del grupo.

Lo que recomiendan los expertos para dejar el papel de víctima

¿Sospechas que tienes tendencia a ver las cosas desde una perspectiva victimista?

En el blog IQ Matrix ofrecen las siguientes recomendaciones para dejar de hacerlo:

En primer lugar, reconocerse en ese papel.

Una vez identificado, es básico querer salir de esa situación comprometiéndose a hacer cambios positivos. El primero de estos cambios es asumir la responsabilidad, dejar de quejarse y de culpar a otros aceptando las cosas como vienen.

El siguiente paso es reflexionar sobre cuáles son los hábitos, los pensamientos o las creencias que te perjudican y te mantienen en el rol de víctima. Y una vez que te conoces mejor, trabajar en la transformación de esos hábitos y construir otros que ayuden a sentirte más seguro.

Por último, es esencial someter la voz crítica interior (p.ej. no inventando historias en nuestra mente). Tomar el control de la situación y dejar de rumiar el problema procurando pensar en positivo.

Si por el contrario el victimista está en tu círculo más cercano, lo más conveniente es no alimentar su drama ni tolerar el chantaje emocional. Establece límites, no dejes que te usen. Pero ten en cuenta una cosa para no desesperarte: hay personas que son una causa perdida y poco se puede hacer para que vean las cosas de otra manera.

Si te ha gustado, comparte. ¡Gracias!

Fuentes: https://blog.iqmatrix.com/victim-mentality
Más información sobre el victimismo crónico: https://psicologiaymente.net/psicologia/victimismo-cronico-quejan

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responsable: Pilar Torrijos Gijón

Finalidad del tratamiento de datos: controlar spam y gestión de comentarios.

Legitimación: Tu consentimiento.

Comunicación de datos: no se comunicará ningún dato a terceros excepto por obligación legal.

Derechos: acceso, rectificación, cancelación y oposición.

Contacto: contacto@elblogdelmandointermedio.com

Información adicional: para más información, consulta nuestra Política de privacidad.