Qué hacer para afilar la sierra y seguir siendo productivo

Afila la sierra

¿Te reconoces en alguna de estas frases?

No tengo tiempo suficiente.
A ver si mañana puedo.
Siempre surge algo que me impide (…)
Tengo una agenda muy apretada.
De esta semana no pasa.

Tranquilo, no eres el único. El problema de la falta de tiempo nos afecta a todos.

¿Podríamos organizarnos mejor? Claro que sí. Pero estamos tan ocupados…

  • Ocupados protestando por la falta de tiempo sin dedicar un minuto a pensar dónde y cómo lo perdemos, haciendo cosas que no deberíamos estar haciendo.
  • Ocupados apagando fuegos y gestionando crisis en el presente como para pensar en los pasos que damos y sus consecuencias. Porque cuando ya tenemos encima el problema, reflexionar sobre sus causas para comprender cómo se ha llegado a esa situación se percibe como un lujo, como un trabajo extra poco o nada productivo.
  • Ocupados para darnos cuenta que ajetreo no es sinónimo de productividad sino una tapadera para encubrir la desorganización y el caos que a veces nos envuelve.
  • Ocupados haciendo malabarismos con las tareas que tenemos entre manos como para planificar el día y pensar si todos esos asuntos son importantes y requieren de nuestra atención.
  • Tan ocupados que se hace difícil llegar puntual a una cita o a una reunión.

Los ejemplos serían interminables. Por tanto, si sientes que das el perfil y que estos casos son un fiel reflejo de tu día a día, creo que será necesario hacer un alto en el camino y emplearte a fondo para renovarte. Verás qué sencillo es.

Pero antes una conocida metáfora en el mundillo del management que a muchos os sonará. Trata sobre dos leñadores -uno joven y fuerte y otro más viejo y experimentado pero con menos vitalidad- que decidieron hacer una apuesta a ver quién talaba más árboles en un solo día.

Parábola de los dos leñadoresEl leñador joven, consciente de su superioridad física, trabajaba sin descanso. A cada hora que pasaba estaba más y más confiado de que aventajaba a su contrincante. Tanta seguridad se debía a que a intervalos regulares escuchaba que al otro lado del bosque el ruido del hacha se detenía. Eso significaba que el leñador más viejo se tomaba un respiro.

El día llegó a su fin y se comunicaron los resultados. El joven leñador no podía creerse que había perdido. «¿Cómo lo has logrado? –preguntó- He oído que repetidamente tomabas descansos, y yo sin embargo no he dejado de trabajar durante toda la jornada».

El leñador más viejo le respondió: «Muy fácil. A cada hora hago una pausa para descansar y afilar el hacha».

Afilar la sierra.

Este es precisamente el último de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey. Robin Sharma también se refirió a ello en El monje que vendió su Ferrari cuando dice: «Amigo mío, decir que no tienes tiempo para mejorar tus pensamientos es como decir que no tienes tiempo para echar gasolina porque estás demasiado ocupado conduciendo». Incluso mucho antes Abraham Lincoln ya hizo referencia a este concepto: «Dame seis horas para cortar un árbol y pasaré las cuatro primeras afilando el hacha».

¿Qué significa esto de afilar la sierra?

Afilar la sierra significa auto-renovarse en las cuatro dimensiones de la persona. A saber: física, socio-emocional, mental y espiritual.

En la metáfora de los leñadores, el más jóven se lía en una carrera contra reloj sin darse cuenta que cada vez es menos y menos productivo.

¿Vas a permitir que te ocurra lo mismo?

El maestro Covey sugiere que con 1 hora al día que dediques a afilar tu sierra es sufienciente para una vida más equilibrada, productiva y gratificante. Aquí tienes una pequeña infografía con distintas maneras de mejorar tu forma física, mental, social y espiritual. 

4 dimensiones para afilar la sierra

Después de hacer limpieza en la gestión de tu tiempo seguramente seguirás ocupado, pero al menos estarás correctamente ocupado.

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