Ascenso e incompetencia: el principio de Peter

Cuando oigo decir que alguien ha promocionado sin merecerlo y que le viene el puesto grande inmediatamente me viene a la memoria el principio de incompetencia de Peter.

Laurence J. Peter formuló este principio hace más de 40 años pero aún sigue hablándose de él; por algo es uno de los más conocidos en RRHH.

Principio de Peter:  “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia. La nata sube hasta cortarse.”

Explicado de manera sencilla viene a decir que si eres bueno y haces un buen trabajo en tu puesto actual, tenderás a ascender; y si en el nuevo trabajo continúas desarrollando tus funciones de manera eficiente, seguirás promocionando… así sucesivamente hasta alcanzar un puesto en el que ya no lo harías tan bien y que determinaría tu nivel de incompetencia.

» Diferentes puestos, distintas habilidades.

Sabemos que estrenar puesto conlleva cambios. Hay que adaptarse a nuevas tareas, interlocutores, cambia la manera de comunicarse, la responsabilidad, etc.

Y por si fuera poco, Peter da a entender que nada de lo que hayas hecho antes importa porque eso no te asegura el éxito en el nuevo puesto. Es más, opina que con el tiempo alcanzarás un nivel que supondrá tal desafío que excederá de tus capacidades. Ese puesto es el techo, el límite donde empieza la incompetencia de cada uno y para el que propone una única solución: retroceder a los puestos anteriores.

Sin embargo, este principio se olvida de que cualquier habilidad se puede aprender. Es verdad que antes hay que pasar por la frustración inicial de saberse incompetente, pero una vez que eres consciente de tus propias deficiencias, se puede pedir ayuda o incluso auto capacitarse para aprender técnicas nuevas.

Por tanto, el principio de Peter se puede vencer, porque en definitiva ser competente o no, depende de uno mismo. Con buen talante, ganas y esfuerzo podemos subir peldaños en la escalera del aprendizaje. Pero eso sí, hay que querer hacerlo.

Hay un cuento que trata sobre dos ranas que cayeron en un recipiente de nata líquida. Ninguna podía salir. Cada vez se hacía más difícil mantenerse en la superficie para respirar, por lo que cada vez se hundían más. Una de ellas dijo: “Es imposible salir de aquí. Dejaré de nadar, de todas formas vamos a morir”. Y dejando de nadar, se hundió entre la nata. Sin embargo, la otra rana, a pesar de las dificultades siguió chapoteando sin parar. Nadó tanto que la nata se montó. Y dando un salto pudo salir del bote.

Una de las preguntas obligadas cuando se reflexiona sobre el principio de Peter es:

¿Aceptarías un ascenso sabiendo que no estás preparado?

Gran dilema. Especialmente cuando el ascenso llega de improviso, sin buscarlo y antes de lo esperado. Personalmente, no conozco a nadie que haya dejado pasar la oportunidad de reducir sus cargas financieras rechazando un ascenso. ¿Y tú?

Abraham Lincoln dijo:
Puedes engañar a todo el pueblo parte del tiempo, y algunas de las personas todo el tiempo, pero no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo.

ascender-hasta-el-nivel-de-incompetencia
Un artículo de la EAE Business School de recomendable lectura para todos los que quieran pedir un aumento de sueldo, sugiere rechazar el puesto si tienes el convencimiento de que no reúnes los requisitos exigidos. Pero ojo, sólo cuando las limitaciones estén basadas en razones objetivas y no en miedos irracionales.

La principal dificultad de renunciar son las posibles consecuencias, porque habría que hacerlo con sutileza para que no se interpretara como una falta de compromiso.

» El principio de Peter 40 años después.

Puede que en 1969, cuando se formuló el principio de Peter, la incompetencia en el trabajo fuera mucho más evidente que ahora, y los nuevos gerentes se aletargaran una vez conseguían lo que querían (ascender sólo para ganar más dinero o para disfrutar de las vistas que ofrecen los últimos pisos de la pirámide).

Pero los tiempos han cambiado. Para empezar, el panorama no es el mismo.

Por un lado, las empresas invierten mucho más en la formación y el desarrollo de sus empleados; por lo tanto, van quedando menos excusas para justificar la propia incompetencia. Y por otro lado, ya no es tan frecuente encontrar gente que ha hecho toda su carrera dentro de la misma empresa, promocionando desde la base de la pirámide hasta los puestos superiores.

Yo soy de la opinión de que la mayoría de las personas que son propuestas para un ascenso obtienen sus puestos porque son inteligentes y capaces de agregar valor a la empresa. Pero como siempre, todos conocemos a alguien que confirma la excepción a la regla.

Termino con esta cita de Michael Levine:

Una oportunidad significa estar dispuesto a entrar en acción.

Estar dispuesto a entrar en acción significa estar dispuesto a asumir un riesgo.

Estar dispuesto a asumir un riesgo significa estar dispuesto a adoptar un cambio.

Luego, Oportunidad = Acción + Riesgo=Cambio

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2 comentarios

  • La adaptabilidad en nuestros tiempos es de suma importancia, estar preparados y saber recibir los cambios es algo cotidiano, pienso que ciertamente una persona puede ascender y adaptarse pero no todos están hechos para ser directores, y sobre todo para ser líderes, para ello debe de haber determinación, voluntad y oportunidad. A veces cuando ascienden las personas llega un punto en el que ya no quieren o pueden subir más por el compromiso de tiempo y prioridad sobre otras cosas, hay otros casos en los que prefieren emprender por su cuenta. Muy interesante tu artículo, creo haber escuchado en una conversación de café ese principio.

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