¿Qué te impide decir lo que piensas? (I) Enemigos de la asertividad.

Técnicas asertivas

Esta semana ha sido noticia «No more woof» (no más ladridos). Un aparato creado por un grupo de investigadores nórdicos que interpreta el ladrillo del perro y lo convierte en el mensaje que el animal quiere comunicar, es decir, un dispositivo que traduce en palabras lo que piensan los perros.

Sin embargo, aún no se ha inventado nada capaz de leer el pensamiento de las personas. Y por mucho que el lenguaje corporal  a veces nos delate, nadie puede adivinar lo que pasa por nuestra mente. Por lo tanto, cuando alguien te pide hacer algo y tu respuesta es “Si” cuando en realidad querrías decir “No”, nadie lo percibirá a no ser que expreses tu negativa abiertamente de manera asertiva.

La falta de asertividad es algo muy habitual en el mundo laboral y en la vida. En realidad es algo que nos ocurre a todos. Por ejemplo, cuando alguien se cuela delante de ti y decides hacer la vista gorda o ese libro que aún no te han devuelto y que ya das por perdido, cuando permites que los demás tomen decisiones en tu lugar, el hecho de no pedir algo que necesitas  porque crees que vas a incomodar, no decir lo que te molesta, etc.

Son muchas  las situaciones en la que mostramos una actitud pasiva en lugar de asertiva. Sin embargo, hay veces que adoptar una postura no asertiva puede ser la mejor opción, como cuando la situación carece de importancia y nuestra autoestima no se ve comprometida.

El Dr. Richard Lazarus definió la conducta asertiva en cuatro patrones:

  1. Capacidad de decir No
  2. Capacidad de pedir favores y hacer requerimientos
  3. Capacidad de expresar sentimientos positivos y negativos
  4. Capacidad de iniciar, continuar y terminar conversaciones.

¿Alguna vez te has parado a pensar que ese compañero de trabajo tan considerado y servicial que siempre pospone sus prioridades cada vez que acudes a él, posiblemente  te satisface porque no se atreve a decirte que no o le da vergüenza hacerlo?

Evidentemente, hay que arrimar el hombro y ayudar a quien realmente lo necesita. Ser generoso es una virtud que hay que cultivar en el trabajo. Ahora bien, ser excesivamente complaciente con los demás y querer contentar a todo el mundo (incluso peticiones del todo injustas) puede traer malas consecuencias. La primera, que la gente se aproveche de tu buena disposición, abuse de tu generosidad  y se salga siempre con la suya.

Josh Billings lo expuso así:

La mitad de nuestros problemas en la vida pueden ser identificados por haber dicho que SI demasiado rápido o por haber dicho que NO demasiado tarde.

Asertividad  versus Creencias limitadoras.

La asertividad tiene muchos enemigos:

» En primer lugar, la CULPA.

El sentimiento de culpa consigue que te creas en la obligación de aceptar opiniones y comportamientos de los demás aún cuando hacerlo te perjudique. Y todo por la falsa creencia de que si contradices a un compañero se va a molestar contigo.

Nadie debería ofenderse porque expreses tu opinión de manera simple y directa, pero si eso ocurriera, no tienes porqué sentirte responsable de su reacción.

» En segundo lugar, la CRÍTICA.

El gran adversario de la asertividad es el temor a ser criticado. Tanto es así que, en ocasiones, traspasamos la frontera del respeto que nos debemos a nosotros mismos sólo para evitar el rechazo o la exclusión del grupo.

» En tercer lugar, las EXCUSAS.

El hombre verdaderamente libre es el que puede rechazar una invitación a comer sin excusarse. Jules Renard

Declaración totalmente cierta. La mayoría de las veces nos vemos en la obligación de dar una explicación para suavizar el No y así sentirnos más cómodos en la negativa. Ahora bien, no te excedas con las explicaciones porque cuando nos justificamos demasiado, la excusa suena un poco artificial.

Y para terminar, veámoslo desde el otro lado:

Imagina que ahora eres tú el que hace una petición y recibes un No por respuesta, o que alguien se muestra en desacuerdo contigo o te hace una crítica… ¿Cómo piensas reaccionar? Al igual que tú, los demás también tienen derecho a decir No y a expresar sus opiniones. Por lo tanto, no seas egoísta y no te molestes cuando no consigues lo que quieres porque otra persona sea asertiva contigo.

La asertividad es una habilidad imprescindible en los mandos intermedios. Y aunque serlo no siempre es fácil ni agradable, sólo aporta beneficios: ganarás confianza, autoestima, te respetarán más y vivirás menos estresado. Así que ya sabes, mantente firme en lo que crees y no te dejes doblegar por las creencias limitadoras que hemos visto.

No te pierdas la próxima entrada, donde hablaremos de las mejores técnicas para ser asertivos.

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Imagen del título: © AmanaImages/Flickr

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