La mala influencia de las manzanas podridas. #GestiónDeEquipos

Una manzana podrida estropea al resto

Hoy vamos a hablar de manzanas podridas. Y no me refiero a la fruta, sino a ese tipo de personas que nos encontramos en el lugar de trabajo y que con su comportamiento destructivo termina contaminando al resto del grupo.

Se dice que «Una manzana podrida estropea al resto». Y para que eso no suceda, «lo mejor es sacar la manzana podrida del montón antes de que infecte a las buenas.»

Me atrevería a decir que al menos conoces a una manzana podrida en tu lugar de trabajo. Por la ley de la probabilidad así debería ser, pero si nadie te viene a la mente, ¡enhorabuena! Tienes suerte de no trabajar con algún jefe, compañero o colaborador realmente nocivo. Sobre todo porque resulta muy contagiosa  la maldad, el mal humor, la grosería, la dejadez, la insensatez y un sinfín de virtudes(!?) que este tipo de personas tóxicas propagan a su alrededor.

¿Cómo saber si el entorno de trabajo ya ha empezado a corromperse?

Cuando observas que…

» Predominan las caras largas, la tristeza, el ir cada uno a lo suyo.

» Jefes y compañeros son poco accesibles y la mayor parte del tiempo los despachos tienen sus puertas cerradas.

» Se dice una cosa en la cara y otra distinta en la espalda.

» Los chismes superan en número a la información oficial, y normalmente lo que se difunde son habladurías maliciosas.

» La gente empieza a almacenar correos electrónicos a modo de “conservar  pruebas” con el único propósito de descargarse de culpa para cuando las cosas se pongan feas.

» La chapucería se disfraza de falsa ignorancia.

» Se culpa a los demás de los problemas o de las dificultades que uno tiene.

» Se antepone el interés individual a sabiendas que se daña al grupo o a la empresa.

» Se retiene información importante y que otros necesitan para hacer bien su trabajo.

» La gente se frena para decir lo que realmente piensa y en cambio, se dice lo políticamente correcto para evitar represalias.

¿Qué ocurre cuando el cesto se contamina?

La Harvard Business Review (HBR) en su artículo El precio del incivismo menciona una encuesta que se realizó a 800 directivos y empleados de diferentes sectores. En la encuesta se midió la reacción de la gente que estuvo en contacto con personas dañinas en su entorno laboral. Las secuelas de ese contacto fueron las siguientes:

De manera intencionada:

  • El 48% redujo su esfuerzo en el  trabajo.
  • 47% disminuyó el tiempo dedicado a trabajar.
  • 38% restó calidad a su trabajo.

Y también:

  • 78% dijo que su compromiso con la Empresa se debilitó.
  • 12% dejó su empleo por causa del trato con un jefe o compañero dañino.
  • 25% admitió haber descargado su frustración con los clientes.

Posiblemente te hayas preguntado alguna vez: ¿Cómo es posible que mi jefe no se dé cuenta del comportamiento de fulanito cuando es tan evidente?

En mi opinión, el jefe a veces no lo ve porque esa persona se comporta de manera muy diferente con sus superiores que cuando está con los demás. También porque, a pesar de todo, puede ser una persona que consigue buenos resultados o porque tiene una fortaleza esencial para la Empresa. En realidad, este tipo de personas negativas no tienen por qué ser malos trabajadores, sino que muchas veces cumplen con su trabajo y hacen lo mínimamente necesario para no tener problemas. Además, algunas se creen mejores de lo que son y no siempre son conscientes de sus propios comportamientos negativos.

¿Qué se puede hacer?

Desde luego, aprender a vivir con ello no es la solución. Tampoco es una solución quejarse y no hacer nada.

Si eres un mando intermedio con una persona tóxica en el grupo, tienes que actuar. No puedes dejar que se eche a perder la convivencia pacífica dentro del equipo. Si aún no has hablado del tema con esa persona, antes haz otra cosa: recaba toda la información posible sobre su conducta para que puedas darle ejemplos claros de su negatividad. Y cuando abordes esa conversación pendiente, trata de influirle positivamente para que cambie su comportamiento. Puedes aplicar la técnica del sándwich que encontrarás en un post anterior Cómo dar feedback negativo sin tensiones.

Lo normal es que haya un cambio a mejor “por las buenas” cuando se recibe ese feedback. Y si no es así, hay que pasar de las palabras a los hechos. Los expertos recomiendan la separación del grupo, el aislamiento y el trabajo en solitario.

No obstante, antes de tomar una decisión más drástica, me gustaría terminar con una reflexión: ¿Hasta qué punto el líder tiene que ver o influye en el comportamiento negativo de su gente?  

No te pierdas este fragmento de la película “Titanes, hicieron historia”.

 

Imagen título: Photogram/Flickr

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