Flexibilidad y Cambio como valores eternos.

Flexibilidad en el trabajo

Hace unos años, un estudio realizado por la Economist Intelligence Unit referente al talento profesional decía que las 3 cualidades de liderazgo más importantes en el futuro inmediato (que es el presente que estamos viviendo hoy) serían: la capacidad para motivar al personal, la habilidad para trabajar bien en todas las culturas y la capacidad para facilitar el cambio.

Hoy vamos a hablar de esta última, de nuestra disposición para cambiar y adaptarnos a las nuevas circunstancias. Sin olvidarnos de la otra cara de la moneda: el conformismo.

Los que seguís este blog ya conocéis mi tendencia a utilizar citas y cuentos. Hoy os traigo esta pequeña historia de Bruno Ferrero:

Un discípulo fue a visitar a su maestro en el lecho de muerte.
– “Déjame en herencia un poco de tu sabiduría”, le pidió.
El sabio abrió la boca y pidió al joven que se la mirara por dentro.
– “¿Tengo lengua?”
– “Seguro”, respondió el discípulo.
– “¿Y los dientes, tengo aún dientes?”
– “No”, replicó el discípulo. “No veo los dientes.”
– “¿Y sabes por qué la lengua dura más que los dientes? Porque es flexible. Los dientes, en cambio, se caen antes porque son duros e inflexibles. Así que acabas de aprender lo único que vale la pena aprender.” 

Moraleja: Quien no se adapta al entorno cambiante, termina desapareciendo.

Hay ejemplos en el mundo empresarial que dan prueba de ello. Uno de los más conocidos es el caso del fabricante de móviles Nokia, que no supo ver a tiempo que comenzaba una nueva era: la de los smartphones. Y  el de Kodak, que apostó por el formato digital de las cámaras fotográficas cuando ya fue demasiado tarde. Cuando ambas empresas trataron de rectificar, la competencia ya se les había echado encima y tomado ventaja, y todos sabemos cómo han terminado.

A pesar de todo, hay muchas empresas que sí se han adaptado a los nuevos tiempos. Por ejemplo, los cuadernillos Rubio que todos conocemos (y hacíamos) cuando éramos pequeños. Lo que hizo esta empresa fue re-imaginar cómo podían adaptarse a los niños de hoy en día que son totalmente nativos digitales y el resultado ha sido la creación de una app de “icuadernos” que está teniendo muy buena acogida en el mundo de las tabletas.

 

La cuestión NO ES saber si uno tiene capacidad de adaptación, porque esa habilidad en mayor o menor grado la tenemos todos. La vida ya se ocupa de ponernos en situaciones nuevas que no tenemos más remedio que afrontar. En el ámbito laboral sucede continuamente: jefes y compañeros de trabajo que llegan, otros que se van, responsabilidades y horarios que varían, traslados de oficina, nuevas y diferentes zonas de trabajo que atender, viajes inesperados, la aparición de nuevos competidores, prioridades que cambian, decisiones internas de Clientes (empresas) que afectan a la tuya tanto o más, etc.

La cuestión ES con qué actitud y ánimo nos enfrentamos a esos cambios. Ese matiz es lo que percibirán jefes, compañeros, colaboradores, clientes y hasta el reclutador en una entrevista de trabajo.

Echemos un rápido vistazo a lo que implica ser una persona Flexible y Adaptable de verdad.

Somos flexibles cuando…

– Estamos dispuestos a escuchar y aceptar otros puntos de vista.

– Buscamos nuevas ideas y otras formas de hacer las cosas.

– Tomamos las sorpresas con serenidad.

– Reaccionamos con rapidez en los momentos de dificultad, aunque eso suponga cambiar de planes.

Obviamente esto es más fácil decirlo que hacerlo. Y sin embargo, hoy en día en seguida nos autodeclaramos flexibles y adaptables como una de nuestras principales cualidades. ¿Por qué cuesta tanto reconocer que podemos tener limitaciones en esta área?

Lo bueno es que para desarrollar esta habilidad no necesitamos adquirir conocimientos previos ni interactuar continuamente con otras personas, como sí ocurre en otras habilidades. En realidad, la capacidad para cambiar y adaptarse al nuevo entorno es una elección, sólo depende de uno mismo, basta con proponérselo.

No obstante, la flexibilidad también tiene su lado oscuro, como es el cambiar de criterio con demasiada ligereza sin defender nuestro razonamiento.

Probablemente ya conozcáis el experimento que hizo Solomon Asch, uno de los psicólogos más prestigiosos del mundo. Con su experimento, demostró cómo las opiniones de los demás influyen en nosotros hasta el punto de hacernos fácilmente manipulables. No te pierdas este video de 2 min, verás cómo la presión del grupo y el agobio de ser percibido como alguien raro nos hace ceder y cambiar de opinión incluso en algo tan obvio como decir qué dos líneas son iguales.

Como siempre, hay que encontrar un equilibrio. Se puede ser flexible y estar dispuesto a cambiar de planes y aceptar otras ideas, y al mismo tiempo tener fuertes convicciones que defender.

Y por último, aprovecho este post para desearos a todos una muy ¡¡Feliz Navidad!!

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