¿Oyes o Escuchas?

Si hiciéramos balance para saber si nos tomamos nuestro tiempo para escuchar a los demás, probablemente nos daríamos cuenta que la mayoría de las veces no escuchamos con la intención de comprender lo que se nos dice, sino que nos quedamos en un peldaño más atrás: escuchamos para contestar.

Es una gran paradoja. Cuando somos nosotros los que hablamos, nos gusta que nos escuchen. Al menos eso es lo que esperamos del otro. Pero no que nos escuchen de cualquier manera, sino que nos presten verdadera atención, haciendo lo que llamamos Escucha Activa.

Es conveniente hacer un examen interior, observar cuál es nuestra reacción cuando conversamos con los demás, para reconocer en qué fallamos y empezar a poner remedio a la situación.

Fallar en la escucha se puede hacer tanto por Exceso como por Defecto. Tan malo es lo uno como lo otro.

» No saber escuchar “de manera PASIVA”.

El resultado de mi balance personal es que no siempre practico adecuadamente la escucha activa. Especialmente cuando estoy concentrada haciendo algo que mantiene mi interés.

Si a esto le sumamos el estrés y el ajetreo, el resultado son respuestas con monosílabos o movimientos de cabeza, sin apartar la vista de lo que me mantiene ocupada.

A nivel profesional, saber escuchar es todavía más importante. Tan esencial, que si no se sabe escuchar es imposible crear y mantener buenas relaciones. A nadie le gusta tratar con compañeros de trabajo poco receptivos. Apuesto a que alguna vez has sufrido respuestas como éstas: “Sigue hablando que te escucho “  o  “Tú ves hablando mientras yo…”  recojo estos papeles, ordeno la mesa, envío este e-mail, corrijo este informe, etc.

Nos indigna cuando alguien se comporta así con nosotros.

Entonces, ¿Porqué no empezar a escuchar de verdad cuando alguien reclama nuestra atención?

En mi opinión, si estamos ocupados haciendo algo y un compañero nos interrumpe o nos pregunta si tenemos unos minutos para él, lo mejor es ser consecuente y sincero.

En este punto, tenemos dos caminos a tomar según la situación:

1. Detener lo que estemos haciendo, poniendo toda nuestra energía en escucharle.

2. Hacerle saber que es un mal momento para hablar. Podemos mencionar brevemente qué es lo que nos mantiene ocupados y emplazamos la conversación para otro momento. Si nos decantamos por esta opción, es conveniente tomar la iniciativa cuando volvemos a estar libres, haciéndole saber que ya estamos disponibles para escucharle.

La regla general debería ser la primera opción y sólo retrasar la escucha para casos especiales en los que estemos trabajando en algo urgente e importante y que requiere toda nuestra atención.

La tercera opción que hay que evitar a toda costa sería ese: “Sigue hablando que te escucho (mientras revisas papeleo)”.

Está claro que sabemos escuchar de maravilla cuando el que se comunica con nosotros es nuestro jefe. ¿Me equivoco? Entonces ¿Por qué no tratar de la misma manera a otros compañeros de trabajo?

» No saber escuchar “de manera ACTIVA”.

La otra variante del no saber escuchar es «No saber callarse».

Hay muchas maneras de hacerlo:

  • Interrumpir a menudo la explicación del otro.
  • Reaccionar rápida y vehementemente ante ciertas palabras.
  • Suponer lo que el otro va a decir antes de que lo diga.

Interrumpir la explicación del otro

Hay personas que se impacientan y no dejan que su interlocutor concluya  su explicación, a veces por la necesidad de decir siempre la última palabra o por dejar claro su punto de vista. Actuando de esta manera, provocan que nadie quiera escuchar su opinión o, lo que es peor, que rehúyan de su conversación.

Cuando se trata de mandos intermedios que tienen a su cargo un equipo humano, es especialmente importante no descuidar la manera de escuchar al equipo. Para influir en las personas, primero hay que dar ejemplo y saber escuchar es una cuestión de confianza en ellos.

Seguramente vaya en nuestra cultura el no saber escuchar de manera apropiada. ¿Qué opinas?

Saber escuchar

Haz clic sobre esta imagen para acceder al trabajo del Dr. Alexis Codina Jiménez: “Saber escuchar. Un intangible valioso” © IntangibleCapital Nº4 Ot.t 2004

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